Cuando cubres mis necesidades, aprendo mejor

Fuente: Pixabay

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La entrada que os traigo hoy fue uno de mis grandes descubrimientos como docente. No fue hasta que entendí este concepto, que noté una mejora significativa en el funcionamiento de mis lecciones. No solo se trata de reaccionar continuamente los problemas del aula, sino también en cómo prevenirlos. Esta entrada trata de esto mismo.

Quiero que eches un vistazo a los siguientes comportamientos y pienses si son comunes en tu aula:

  • Estudiantes que hablan por los codos.
  • Alumnos rebeldes que cuestionan la autoridad del docente.
  • Chavales que se sienten incapaces y desmotivados por aprender.
  • Estudiantes que molestan a otros para pasárselo bien.

Todos en mayor o menor medida tenemos o hemos tenido estos retos en el aula. Aunque es relevante tener sistemas para cuando los estudiantes rompen las reglas, la prevención de comportamientos negativos es incluso aún más importante. Tan importante como mantener una mínima disciplina, es crear un ambiente donde los estudiantes ven cubiertas sus necesidades sociales, emocionales y físicas.

¿Y qué necesidades básicas son estas?

  1. Relación: cuanto más inmerso en la adolescencia está un alumno, mayor será su necesidad de interactuar y crear relaciones con sus compañeros. Al mismo tiempo, esta necesidad puede generar soledad y exclusión en nuestros alumnos con pocas habilidades sociales.
  2. Autonomía: los estudiantes que buscan autonomía quieren tomar sus propias decisiones. Por esta razón, a veces pueden iniciar conflictos con el profesor u otros compañeros para aumentar su poder en el aula.
  3. Competencia: aquí entran en juego la autoestima y su visión de su rol en la escuela. Un estudiante que no tiene cubierta esta necesidad puede verse más inclinado a crearse una fama de conflictivo para camuflar sus debilidades académicas.
  4. Diversión: los adolescentes necesitan jugar, reír y moverse para ser felices; su cuerpo simplemente se lo pide.

Nuestra misión como educadores es alinear estas necesidades con el aprendizaje. ¿Cómo podemos hacer coincidir ambos? Incluyendo actividades que potencien estas necesidades en nuestras lecciones. Aquí tienes un ejemplo para cada una:

  • Relación: crea momentos para que los estudiantes compartan sus ideas y su trabajo con un compañero o en grupo.
  • Autonomía: ofrece oportunidades para que los estudiantes elijan cómo van a practicar un contenido (por ejemplo, en vez de que todo el mundo realice la misma actividad, ofrece una lista con diferentes opciones donde elegir).
  • Competencia: enséñales a reflexionar para que así puedan aprender de sus acciones. Promociona la mentalidad de crecimiento y la cultura del esfuerzo: todos cometemos errores, pero si nos esforzamos todos podemos mejorar.
  • Diversión: crea actividades que requieran levantarse y moverse por la clase (por ejemplo: usar un cuestionario para recabar diferentes respuestas de otros compañeros).

Recuerda, no solo estamos cubriendo estas necesidades para mejorar el bienestar de nuestros estudiantes.  Estudios realizados en 1998 y en 2001 por CASEL (Collaborative for Academic, and Emotional Learning) concluyen que el aprendizaje es posible solo cuando se cubren las necesidades citadas más arriba.

Desde mi experiencia personal, puedo decirte que hay un antes y un después al aplicar estas recomendaciones. Los problemas de comportamiento se están reduciendo y la motivación de mis estudiantes ha crecido.

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