Adolescentes enfadados: 7 técnicas de comunicación

Fuente: Pixabay

Nuestros chavales están enfadados más de lo que nos gustaría. Seguro que te suena esta escena: tu adolescente mete la pata, ofreces feedback en un tono normal y tu adolescente entra en una espiral de ira. Uno de los recuerdos que tengo de este tipo de situaciones fue durante un examen. Lucas tenía respuestas del examen escritas en la mesa y estaba tratando de ocultarlas con su papel. Cuando me percaté de ello, comuniqué al estudiante de forma calmada que estaba copiando por esa razón.

Lucas perdió su conexión con la realidad y empezó a debatir enojado conmigo. Yo le dije que esta cuestión no estaba abierta a dejate, que los hechos estaban claros y que necesitaba entregarme su examen. El asunto se intensificó y él acabó diciéndome que era un profesor incompetente delante de toda la clase. Fue en ese momento cuando pedí que saliera del aula y tuve la tremenda suerte de que su tutor pasaba por el pasillo en ese justo instante para quedarse con él mientras se tranquilizaba.

La razón estaba de mi parte, pero la forma en que llevé esta situación era mejorable. Estos son dos de los errores que cometí con Lucas ese día:

  1. Dejé que se formara una lucha de poder con un alumno en frente de toda la clase.
  2. No quise escuchar lo que tenía que decirme.

Existen varias razones biológicas por las que los cerebros adolescentes entran en estas espirales de enojo. En artículos anteriores hemos hablado de:

Hoy me gustaría compartir con vosotros por qué los adolescentes no leen bien las emociones de otros y cómo esto provoca que su enfado se active. La clave de esta situación está en la amígdala. Esta parte del cerebro se encarga de ofrecer reacciones emocionales y funciona como nuestro perro guardián porque nos mantiene alerta de peligros.

Un adulto usa su parte más lógica (el córtex prefrontal) para leer emociones en los rostros de sus interlocutores. Pero como esta área cerebral está en construcción durante la adolescencia, la amígdala toma el control de esta función. El problema es que la amígdala no está tan bien equipada para esta tarea y a menudo confunde rostros que reflejan preocupación o fastidio por los que reflejan enfado.

La situación sería la siguiente:

  • El adolescente confunde el rostro preocupado de un adulto y lo interpreta por uno enfadado y amenazante.
  • Su reacción explosiva hace que el adulto se moleste.
  • El adolescente lleva su enfado y falta de cálculo incluso más lejos.
  • La situación escala en un círculo vicioso.

¿Qué puedes hacer para prevenir que los conflictos escalen de esta forma?

  1. Ten empatía por las limitaciones del cerebro adolescente para leer emociones. Con esta información, ten siempre claro que tú estás encargado de mantener la calma por los dos.
  2. Comparte con tus adolescentes un sumario de por qué sus cerebros confunden las emociones que otras personas tienen. Esto va a ayudar a que tomen conciencia de pensarlo dos veces antes de actuar por puro instinto y dar rienda suelta a su ira.
  3. Si se respira tensión en el ambiente, evita atacar y sigue estos tres pasos: 1) nombra tu emoción, 2) Señala la causa de esa emoción y 3) Clarifica tus expectativas. En vez de decir ¨Eres muy maleducado. Insultas mucho a tus compañeros¨, puedes cambiarlo por ¨estoy disgustado porque estás insultando a tus compañeros. Es importante que los llames por su nombre.
  4. Empieza tus frases con ¨yo¨ en vez de con ¨tú¨ para evitar que se pongan a la defensiva. En vez de decir algo cómo: ¨eres muy ruidos¨, di: ¨estoy frustado con tu volumen¨.
  5. Evita generalizaciones porque en cuanto las uses, tus adolescentes van a estar buscando excepciones para rebatir tu arguento. Mejorable: ¨nunca llegas a tiempo¨, bien: ¨has llegado tarde las últimas 3 clases.¨
  6. Para elminar confusión, sé lo más claro posible con tus expectativas. Mejorable: ¨necesitas respetar los materiales¨, bien: ¨necesitas parar de perforar la mesa con el boli.¨
  7. Limítate a un solo tema por conversación. A veces es muy tentador atajar varios problemas a la vez, pero eso no es recomendable porque dispersas tus esfuerzos y da más opciones a tu adolescente de distraer tu atención con lo que no importa.

Para finalizar, me gustaría ofrecerte la oportunidad de descargarte la guía de descansos mentales para incrementar el nivel de atención de tus estudiantes en tus lecciones. Simplemente, rellena el siguiente formulario:

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