El desierto de la enseñanza, o cómo no quemarte como docente

Fuente: Pixabay.

Ser docente es una profesión dura como el desierto.

Lo sabes y por mucho que te digan: ¿pero sabes cuántas vacaciones tienes? Todos sabemos que sin ese oasis sería aún más complicado cruzar el desierto del año escolar jeje. Ahora que llegamos a un oasis, me gustaría compartir una reflexión con vosotros sobre el tipo de docente que queréis ser.

Durante nuestro viaje de la enseñanza, podemos distinguir dos tipos de docentes:

  1. Los que están allí simplemente por el sueldo: trabajan para vivir y sobreviven a duras penas el día a día de la enseñanza. En esta categoría tenemos profesores quemados, docentes que se resignaron ante los retos, aquellos que se quedaron anclados en la queja y no tienen esperanza de cambiar nada. Aunque en el pasado pudieron tener pasión por enseñar, su llama se ha extinguido tras años de frustaciones. Van a hacer lo mínimo, se quejan constantemente y no están interesados en crecer profesionalmente.
  2. En el otro lado están los que luchan por marcar una diferencia. Saben que su trabajo es más que un empleo con un sueldo. Son bien conscientes del impacto de sus acciones (o falta de ellas) en el aula. Además, reconocen que su carrera profesional trae logros a ellos mismos y a sus estudiantes. Este tipo de docentes aprovecha las oportunidades que tienen para mejorar su enseñanza y busca soluciones en vez de excusas.

La mejor forma de estancarse es no hacer nada o simplemente hacer lo mínimo.

Con eso y un montón de excusas tendremos nuestro camino asegurado a convertirnos en un profesor quemado. El hecho de que estás leyendo un blog sobre enseñanza en este instante dice bastante sobre el tipo de docente que quieres ser. Continúa tu impulso de crecimiento con la guía gratuita de 5 consejos para evitar las quemaduras docentes y mantener tu vocación bien viva. Para enviarte el documento a tu email, rellena el formulario de abajo:

 

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Bibliografía

Harry K. Wong and Rosemary T. Wong (2009): The first days of school. How to be an effective teacher, Mountain View, pp. 300-304.

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