La letra con sangre entra y los retos del siglo XXI

La letra con sangre entra… Este podría haber sido el eslogan de enseñanza de la España anterior al siglo XXI.

La letra con sangre entra

Fuente: Pixabay

Todavía recuerdo como los castigos físicos no eran tan raros cuando yo iba a la escuela en los años 90. Jamás se me olvidarán las collejas que nos daba mi profesor de primero de primaria por no saberte la lección, cometer errores, portarte mal o no traer la tarea hecha. Por no hablar de las historias que mis padres comparten de su paso por la escuela (manotazos con anillos que te dejaban marca en la cara, golpes con la regla, etc.). Con el tiempo menos profesores han usado la letra con sangre entra, pero ha marcado a muchas generaciones de alumnos.

Afortunadamente, hoy en día la letra con sangre entra ha pasado a la historia en nuestras aulas. No obstante, hay un sentimiento que hemos pasado al otro extremo: ahora es mucho más frecuente que algunos estudiantes (y padres) abusen física o verbalmente del docente.

De forma simultánea, aún seguimos líderes en la Unión Europea en abandono escolar. Además, existe la impresión que el nivel de la cultura del esfuerzo ha bajado respeto al pasado. Especialmente cuando nuestros gobernante reducen los requisitos para pasar de curso con tal de cuadrar los números.

Tenemos muchos retos por delante: mientras que la autoridad del docente se pone en cuestión, hay muchos estudiantes que no están recibiendo la educación que necesitan por diferentes causas.

De poco sirve echar la culpa a los padres ¨es que no los educan en casa¨. Tampoco te va ayudar quejarte de los pedagogos ¨si me dejaran enseñar y punto¨.  Tienes todo el derecho a seguir lamentándote y haciendo las cosas de la misma manera, pero no esperes tener distintos resultados con esa vía. En el momento que empieza el curso y cierras la puerta del aula, eres tú solo con esos 30 muchachos.

En vez de soluciones, hoy te dejo dos preguntas para que así podamos encontrar la respuesta entre todos. Atrévete a responderlas desde tu propia perspectiva, de lo que está al alcance de tu mano.

  1. ¿Cómo podemos conseguir la autoridad y el respeto que nos merecemos como docentes?
  2. ¿Cómo podemos ofrecer al mismo tiempo una experiencia de aprendizaje digna y enriquecedora a nuestro alumnado?

Si quieres saber mi opinión, las respuestas a ambas vienen muy ligadas a la formación y la vocación del profesorado. Gracias por tu lectura, puedes compartir tus ideas en los comentarios. Además, si estás interesado en suscribirte a Revoluciona la Clase, rellena el formulario de abajo y te mandamos gratis la guía para evitar quemarte como docente este curso que viene.

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