El error que muchos profesores cometen y cómo evitarlo.

Respeto en el aula

El respeto en el aula se hace una realidad más frecuente cuando aplicamos buenas prácticas docentes. Fuente: Pixabay.

El respeto en el aula es un tema de constante debate entre profesores. Es cierto que no tenemos gran influencia en la educación que reciben nuestros estudiantes en casa. Sin embargo, sí podemos elegir nuestra actitud y nuestras palabras para influir en su comportamiento en clase.

Algunos docentes sin mala intención no comprenden qué efecto tienen sus palabras sobre sus alumnos. Lo queramos o no, nuestras acciones también influyen en cómo nuestros estudiantes interactuan con nosotros. También afectan a cómo nos muestran respeto en el aula. Ignorar este hecho es un gran error. De hecho, no solo no prevenimos conflictos, sino que además estamos agravando los mismos al echar más leña al fuego. No se trata tanto de quién tiene razón o no, si no de cómo podemos preparar de la mejor forma posible al alumno para tomar responsabilidad por sus actos y aprender de sus errores.

En este sentido, un error común que muchos docentes cometen es echar la culpa y acusar a sus estudiantes a la ligera (especialmente en público).

Yo mismo he cometido este error en el pasado y también he sido testigo de comportamientos de este tipo en otros comañeros de escuela:

  • ¨Ya la has liado, tú has tirado las fotocopias por la ventana¨.
  • ¨¿Pero cómo se te ocurre pegar el chicle debajo de la mesa?¨.
  • ¨No soy estúpido, te he visto tirar canutos a tu compañera¨.

Estas son mis razones por las que no creo que sea una buena idea tener esta costumbre en clase:

  1. Si no estás seguro que fuera ese estudiante el que cometió la falta, al echar la culpa a otro vamos a echar por tierra nuestra relación con ese otro estudiante. Además, se crea un sentimiento de injusticia en el resto de los compañeros que presencian el evento.
  2. Fomenta las luchas de poder: el estudiante solo necesita negar tu afirmación para empezar un debate de argumentos sobre los detalles del suceso. Esto no solo provoca frustración en el docente, también es una pérdida de tiempo para todos.
  3. No pone el foco en la solución: al acusar, ponemos al otro a la defensiva y no estamos fomentado su colaboración para solucionar el problema.

No te pierdas como aplicar una alternativa efectiva a este gran error. Rellena el formulario de abajo y podrás empezar a aplicar esta alternativa mañana mismo en tu aula.

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Bibliografía

Adele Faber and Elaine Mazlish (2005): How to Talk so Teens Will Listen and Listen so Teens Will, Kindle Version, 26%.

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